Patrick Swayne se nos fue, me enteré ayer mientras visitaba mi Facebook. No fue una noticia para nada agradable. Espero que descance en paz...
No señor lector, este post no trata de ese tema, simplemente consideré necesario mencionar ese hecho...
Advertencia: Hay un empleo de lenguaje que puede ser considerado vulgar, además puede que el relato resulte confuso...
Es martes, tengo que levantarme muy temprano (6am) para poder llegar temprano a mis clases de Redacción periodística, bajo a la cocina, caliento el agua y tomo mi bebida favorita: el café. ¡O si señor! Nada mejor para espantar a los estragos de la pereza que un buen café caliente con 3 cucharaditas de azúcar rubia... los vapores se elevan de la taza hacia mi, es una sensación agradable, por lo menos es mucho más sublime que ahogarse en la cochina humedad limeña...Llegué al fin a la universidad, había una garúa algo intensa ¿El cielo estaba llorando acaso? Sabe Dios... camine flotando a través de los charcos de luz...tan grises...entré, subí al cuarto piso del V para intentar ubicarme en alguna de las computadoras. La puerta estaba cerrada - que desgracia- pensé. Pasaron varios minutos y vi llegar a lo que parecían ser dos técnicos, después de varios minutos me di por vencido en esa espera y descendí al subsuelo, encontrando una computadora libre. Entre, como ya es costumbre, a mi Facebook, vi todas mis aplicaciones y me dirigí a mi clase...Bueno ¿Un día bastante normal hasta ese entonces no? Pues así parecía señor lector, después de un "hueco" de varias horas volví. Me tocaba Métodos cuantitativos y no estaba en lo absoluto animado con esa idea...algo estaba mal en el ambiente ¿la humedad había aumentado? no ¿el brillo solar se iba a hacer presente? tampoco ¿qué era? no tenía idea, pero me molestaba mucho no saberlo...Caminando me encontré con un grupo de amigos, después de conversar un rato y de acompañar a una de ellos a comprar un par de dulces, me encaminé a mi calvario...de la nada un pensamiento vidente (en ese momento no lo sabía claro está): "Está tan tranquilo como la quietud antes de la tormenta, algo grande va a ocurrir". Subí el ascensor hacia el quinto infierno, la primera puerta del salón estaba cerrada, estaba a punto de abrir la otra puerta cuando vi algo que me dejó estupefacto: era aquella chica (si, en la que base un cuento) ¡Pero qué demonios! - grité en mi mente - ¡No puede ser! ¿Me he equivocado de horario acaso?... me sentía intimidado por su presencia y terriblemente idiota ante la idea de haberme equivocado de horario pero no era así. Entré algo fastidiado, pero finalmente me senté delante de ella. No lo hice porque quería estar cerca de ella, simplemente lo hice debido a que ese era el sitio que normalmente ocupaba. Al final de la clase, aún cuando pensé que esa "tormenta" ya había pasado ese fastidio siguió acechándome... Aún hoy me atormenta saber las razones por las cuales dejamos de hablar… casi nos tratamos cómo completos desconocidos…es una situación muy fea ¿no creen?
martes, 15 de septiembre de 2009
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