Ayer comenzó, en teoría, la primavera...inicialmente el cielo estaba algo deprimente, pero se asomó un tímido brillo por la cotangente, generando un ligero bochorno...
Advertencia: Creo que no hay...
23 de setiembre 2009, cumpleaños número 17 de mi hermana. Obviamente la felicité en la mañana con un abrazo...Al llegar a mi universidad estaba algo nublado el día, pero no me fije muy bien que la tonalidad del cielo quería cambiar de gris a amarillento...ese día iba a tener un control de lectura, resultó algo fastidioso, ya que no había logrado acabar la cuarta lectura y no me quedó otra que florear en la pregunta correspondiente a ella. Después de la prueba salí y caminé un rato alrededor del pasillo, observando lo que parecía ser una exposición fotográfica, la cual hallé muy interesante y de muy buena calidad. Al buen rato salió una amiga (debido a una pequeña discusión que tuve con el señor K, me quedó claro que no debo poner nombres sin antes consultar, disculpen si no saben a cual de mis amigas me refiero), hablamos, la prueba también le había parecido "más o menos" y también le intrigaba saber quién era el autor de esa exposición, pero no, no había una firma, un nombre, ni siquiera una foto del autor. Afortunadamente un señor que estaba pegando las fotos en los cuadros nos señaló al autor. Una gran espera, dar vueltas de ahí para allá... comenzó a salir la gente, pero no quienes yo conocía... salieron pues mis amigos, casi los mismos comentarios, exceptuando por (¿que apodo le iría bien?) el señor Y, a quien lo había visto escribir inspiradísimo, él me comentó que le había parecido algo fastidiosa, pero que pudo contestar satisfactoriamente las interrogantes (si, lo sé señor Y, así no acostumbras hablar, pero de esa ,manera no descubrirán tu identidad tan fácilmente). Salió pues la chica esta (si, la del cuento), o sí, en esa clase no estaba de infiltrada, me acordé conocía a la mayoría de mis amigos. Era una situación muy extraña, cada quien hablando por su lado con cada uno, diferentes temas, diferentes tonos de voz y distintos ánimos... ¿Qué se le iba a hacer? No podía alejarme de mis amigos solo porque ella estuviese cerca... la verdad que no quiero hacerme problemas. Quiero dejar de estar fastidiado por el hecho que dejó de hablarme y comenzó a ignorarme, si ella algún día quiere conversar, bienvenida sea, por el contrario, si decide continuar su acto de no hablarme e ignorarme, pues es ella la que queda mal parada...Salí del pabellón, después de ese pensamiento, encontrando un brillo solar casi veraniego, algo me decía que era la única manera que Dios encontró de decirme: "Bien pensado", me sentí bien, pero me achicharré debido a que estaba bien abrigado, pero valió la pena, me sentía un poco mejor. Ahora solo tendría que esperar hasta el lunes 28, fecha cuando entregarán los resultados del Vicio Absurdo...
jueves, 24 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Swing sin gracia
Sabe señor lector leyendo y releyendo mi anterior post me di cuenta que era algo de mal gusto y hoy mismo le hecho un par de cambios para su mayor disfrute. Espero que no haya pasado un mal rato leyendo la versión original...
Advertencia: Sabe Dios si hay una...
Fue un día extraño, comencé con ciertas energías positivas, hasta casi estaba alegre de ir a la universidad (¿raro no?). Llegué y me di con un portazo en la cara: se me había olvidado por completo que tenía que leer una lectura para ese día y lo peor de todo era que no la llevaba conmigo, sino que la había dejado en casa. O si que desgracia...pasar las horas de discusión y lectura no haciendo nada productivo es algo frustrante y bastante depresivo...La cuestión fue que después de esa gran nada, me reuní con mi grupo y discutimos que día y a que hora nos reuniríamos para avanzar el trabajo ¿No lo mencioné? Bueno resulta que tengo una exposición la próxima semana y casi estamos en 0...hay TANTAS cosas por todos lados, en todo momento...es estresante lo sé ¿pero que hacer? pues organizarme mejor... hacer que el swing sin gracia, que parece haber perdido la gracia hace varias semanas sabe Dios por qué, recupere su compás, ese ritmo de Jazz. Pero no cualquiera señores, un ritmo que buscará igualar a los maestros como Benny Gooodman, Glenn Miller y otros.No, no es nada fácil lo sé...pero es la única buena idea que se me ocurre.Creo que aún no acabo la idea y me voy haciendo la idea de que las palabras se van a comer entre sí... esas cosas pasan...supongo...Antes de que comience a trabarme a mí mismo ¿sobre qué debería hablar? Señor lector espero que me ayude recomendándome temas de su agrado y si es que puedo agregaré algo al respecto. Digo "Si puedo" porque obviamente no soy un sabelotodo y creo es mejor no decir nada que hablar cualquier cosa y hacerse el listo...El típico post largo será para otra ocasión, cuando pierda la batalla el otoño y el swing recupere su gracia, hasta entonces espero con ansias sus aportes a este blog...
Advertencia: Sabe Dios si hay una...
Fue un día extraño, comencé con ciertas energías positivas, hasta casi estaba alegre de ir a la universidad (¿raro no?). Llegué y me di con un portazo en la cara: se me había olvidado por completo que tenía que leer una lectura para ese día y lo peor de todo era que no la llevaba conmigo, sino que la había dejado en casa. O si que desgracia...pasar las horas de discusión y lectura no haciendo nada productivo es algo frustrante y bastante depresivo...La cuestión fue que después de esa gran nada, me reuní con mi grupo y discutimos que día y a que hora nos reuniríamos para avanzar el trabajo ¿No lo mencioné? Bueno resulta que tengo una exposición la próxima semana y casi estamos en 0...hay TANTAS cosas por todos lados, en todo momento...es estresante lo sé ¿pero que hacer? pues organizarme mejor... hacer que el swing sin gracia, que parece haber perdido la gracia hace varias semanas sabe Dios por qué, recupere su compás, ese ritmo de Jazz. Pero no cualquiera señores, un ritmo que buscará igualar a los maestros como Benny Gooodman, Glenn Miller y otros.No, no es nada fácil lo sé...pero es la única buena idea que se me ocurre.Creo que aún no acabo la idea y me voy haciendo la idea de que las palabras se van a comer entre sí... esas cosas pasan...supongo...Antes de que comience a trabarme a mí mismo ¿sobre qué debería hablar? Señor lector espero que me ayude recomendándome temas de su agrado y si es que puedo agregaré algo al respecto. Digo "Si puedo" porque obviamente no soy un sabelotodo y creo es mejor no decir nada que hablar cualquier cosa y hacerse el listo...El típico post largo será para otra ocasión, cuando pierda la batalla el otoño y el swing recupere su gracia, hasta entonces espero con ansias sus aportes a este blog...
martes, 15 de septiembre de 2009
Fastidio tormentoso...
Patrick Swayne se nos fue, me enteré ayer mientras visitaba mi Facebook. No fue una noticia para nada agradable. Espero que descance en paz...
No señor lector, este post no trata de ese tema, simplemente consideré necesario mencionar ese hecho...
Advertencia: Hay un empleo de lenguaje que puede ser considerado vulgar, además puede que el relato resulte confuso...
Es martes, tengo que levantarme muy temprano (6am) para poder llegar temprano a mis clases de Redacción periodística, bajo a la cocina, caliento el agua y tomo mi bebida favorita: el café. ¡O si señor! Nada mejor para espantar a los estragos de la pereza que un buen café caliente con 3 cucharaditas de azúcar rubia... los vapores se elevan de la taza hacia mi, es una sensación agradable, por lo menos es mucho más sublime que ahogarse en la cochina humedad limeña...Llegué al fin a la universidad, había una garúa algo intensa ¿El cielo estaba llorando acaso? Sabe Dios... camine flotando a través de los charcos de luz...tan grises...entré, subí al cuarto piso del V para intentar ubicarme en alguna de las computadoras. La puerta estaba cerrada - que desgracia- pensé. Pasaron varios minutos y vi llegar a lo que parecían ser dos técnicos, después de varios minutos me di por vencido en esa espera y descendí al subsuelo, encontrando una computadora libre. Entre, como ya es costumbre, a mi Facebook, vi todas mis aplicaciones y me dirigí a mi clase...Bueno ¿Un día bastante normal hasta ese entonces no? Pues así parecía señor lector, después de un "hueco" de varias horas volví. Me tocaba Métodos cuantitativos y no estaba en lo absoluto animado con esa idea...algo estaba mal en el ambiente ¿la humedad había aumentado? no ¿el brillo solar se iba a hacer presente? tampoco ¿qué era? no tenía idea, pero me molestaba mucho no saberlo...Caminando me encontré con un grupo de amigos, después de conversar un rato y de acompañar a una de ellos a comprar un par de dulces, me encaminé a mi calvario...de la nada un pensamiento vidente (en ese momento no lo sabía claro está): "Está tan tranquilo como la quietud antes de la tormenta, algo grande va a ocurrir". Subí el ascensor hacia el quinto infierno, la primera puerta del salón estaba cerrada, estaba a punto de abrir la otra puerta cuando vi algo que me dejó estupefacto: era aquella chica (si, en la que base un cuento) ¡Pero qué demonios! - grité en mi mente - ¡No puede ser! ¿Me he equivocado de horario acaso?... me sentía intimidado por su presencia y terriblemente idiota ante la idea de haberme equivocado de horario pero no era así. Entré algo fastidiado, pero finalmente me senté delante de ella. No lo hice porque quería estar cerca de ella, simplemente lo hice debido a que ese era el sitio que normalmente ocupaba. Al final de la clase, aún cuando pensé que esa "tormenta" ya había pasado ese fastidio siguió acechándome... Aún hoy me atormenta saber las razones por las cuales dejamos de hablar… casi nos tratamos cómo completos desconocidos…es una situación muy fea ¿no creen?
No señor lector, este post no trata de ese tema, simplemente consideré necesario mencionar ese hecho...
Advertencia: Hay un empleo de lenguaje que puede ser considerado vulgar, además puede que el relato resulte confuso...
Es martes, tengo que levantarme muy temprano (6am) para poder llegar temprano a mis clases de Redacción periodística, bajo a la cocina, caliento el agua y tomo mi bebida favorita: el café. ¡O si señor! Nada mejor para espantar a los estragos de la pereza que un buen café caliente con 3 cucharaditas de azúcar rubia... los vapores se elevan de la taza hacia mi, es una sensación agradable, por lo menos es mucho más sublime que ahogarse en la cochina humedad limeña...Llegué al fin a la universidad, había una garúa algo intensa ¿El cielo estaba llorando acaso? Sabe Dios... camine flotando a través de los charcos de luz...tan grises...entré, subí al cuarto piso del V para intentar ubicarme en alguna de las computadoras. La puerta estaba cerrada - que desgracia- pensé. Pasaron varios minutos y vi llegar a lo que parecían ser dos técnicos, después de varios minutos me di por vencido en esa espera y descendí al subsuelo, encontrando una computadora libre. Entre, como ya es costumbre, a mi Facebook, vi todas mis aplicaciones y me dirigí a mi clase...Bueno ¿Un día bastante normal hasta ese entonces no? Pues así parecía señor lector, después de un "hueco" de varias horas volví. Me tocaba Métodos cuantitativos y no estaba en lo absoluto animado con esa idea...algo estaba mal en el ambiente ¿la humedad había aumentado? no ¿el brillo solar se iba a hacer presente? tampoco ¿qué era? no tenía idea, pero me molestaba mucho no saberlo...Caminando me encontré con un grupo de amigos, después de conversar un rato y de acompañar a una de ellos a comprar un par de dulces, me encaminé a mi calvario...de la nada un pensamiento vidente (en ese momento no lo sabía claro está): "Está tan tranquilo como la quietud antes de la tormenta, algo grande va a ocurrir". Subí el ascensor hacia el quinto infierno, la primera puerta del salón estaba cerrada, estaba a punto de abrir la otra puerta cuando vi algo que me dejó estupefacto: era aquella chica (si, en la que base un cuento) ¡Pero qué demonios! - grité en mi mente - ¡No puede ser! ¿Me he equivocado de horario acaso?... me sentía intimidado por su presencia y terriblemente idiota ante la idea de haberme equivocado de horario pero no era así. Entré algo fastidiado, pero finalmente me senté delante de ella. No lo hice porque quería estar cerca de ella, simplemente lo hice debido a que ese era el sitio que normalmente ocupaba. Al final de la clase, aún cuando pensé que esa "tormenta" ya había pasado ese fastidio siguió acechándome... Aún hoy me atormenta saber las razones por las cuales dejamos de hablar… casi nos tratamos cómo completos desconocidos…es una situación muy fea ¿no creen?
martes, 8 de septiembre de 2009
Vientos primaverales
Son momentos de cambio...
Advertencia: El siguiente relato trata temas que bien podrían resultar bastante polémicos y podrían herir suceptibilidades...
Es un día de martes, así es señor lector leyó bien, cuando la gente quiere decir que un día es malo y para evitar malas palabras recurre a "Es un día de miércoles", así que me tomé la libertad de ironizar un poco esa frase, creando una muy parecida, solo que con el significado contrario: hoy es un buen día. Hay un brillo solar, uno tan brillante que parecía veraniego. La gente caminaba con sus helados D'onofrio por las calles y yo estaba algo fastidiado al principio por tal exceso de luz (mis ojos son más susceptibles a los rayos UV que los ojos comunes), sin embargo algo en ese ambiente cálido, con cierta fragancia bohemia que le brindaban la caída de las hojas otoñales cambiaron algo en mí. No sé que fue, pero una suerte de éxtasis (el estupefaciente no señores, de esas cosas no consumo ni pienso hacerlo) galopante cabalgó a través de mis nervios y venas, produciéndome una sensación de felicidad curiosa, digo curiosa ya que no había, para muchos gran razón por la cual sonreír, pero justamente es el hecho de sonreír por lo más simple es que te dan más ganas de sonreír (Disculpen la redundancia, pero así es cómo pensé en ese momento).Llegué a la universidad muy animado, a pesar de que me tocaba un curso muy aburrido y que se me está haciendo insoportable debido al profesor: métodos cuantitativos. O sí, estadísticas, gráficos y todas esas cosas que a la gente (a menos que seas ingeniero o algo por el estilo) le gustan ver, pero no realizar. Me sentía bien, con mi polo manga larga color blanco, sin ningún logotipo por cierto, y mi casaca verde colgando de mi brazo derecho. O sí, era un polo simplísimo y caminar con él por los pasadizos era simplemente genial, debido a que todo el mundo se volteaba a verlo, pensando quizá: "que simplón" o algo por el estilo, pero no le daba importancia a esas nimiedades, estaba alegre y dichoso y no tenía idea porqué ¿Tal vez por los múltiples resultados de las aplicaciones de Facebook (cartas del tarot, trébol de la surte, galletas de la suerte, mariquita de la suerte, etc.) predecían un gigantesco cambio en el tema amoroso? ¿Sería acaso debido a que comenzaba a olvidarme de aquella chica en la cual basé mi cuento? (si no sabe a que me refiero, favor de ver en anteriores post) Sabe Dios cuál sería la respuesta...Subí cinco pisos, ubiqué mis codos sobre una suerte de pequeño muro y observé la perspectiva: todo era luminoso. Pero algo llamó mi atención: tres ninfas risueñas yacían en el gras, o sí, muy atractivas. No sabe cuánto disfruté verlas sonreír mientras hablaban sabe de qué o cual tema. Muy agradable la vista...Después de un mini control de lectura, varios archivos SPSCS (Creo que así se llama el bendito programa que usamos, disculpe si lo he escrito mal), etc. Salí de la clase acompañado con mi amigo "el señor K" (que a pedido suyo no pondré su nombre) y caminamos hasta el V, donde comenzamos a hablar sobre mujeres, nuestros gustos y lo que buscamos en la vida. Sorprendentemente él me dijo que en una ocasión puso en su nick que prefería el fútbol a las mujeres, ya que debido a su cariño casi sobrehumano hacia ese deporte que en nuestro país está bien cagado tuvo un conflicto con su ex enamorada. Obviamente (lo lamento "señor K", sabes que soy muy honesto y que a veces me paso de boca) le dije que estaba loco para preferir la porquería de fútbol nacional a una mujer. Comenzó una discusión bastante larga y algo complicada, dónde cada quien defendió con furor su posición...
La cuestión es que cada quien quería encontrar ciertas características en una chica, en su caso él básicamente pedía que ella comprendiese su pasión y que, eventualmente a ella también le agrade el deporte. Yo, después de un café caliente y varios minutos de reflexión, creí entender que lo que busco es:1) Una chica que comprenda que no estoy hecho de piedra, puede que parezca un chico malo (varios me han confundido con algún fumón o algo por el estilo, lo cual no es NADA agradable), pero soy bastante sensible.2) Una chica medio alocada. Debido a que yo también estoy medio chiflado (y considero que todos lo están) me encantaría formar un "amor loco" y muy alegre.3) Una chica que comparta mis gustos (no todos obviamente), no me gustaría una réplica ni un opuesto.4) Una chica que comprenda, así sea en un nivel básico, mi personalidad y mi manera de ser. Creo que estamos, yo y mi amigo, atrapados en una suerte de laberinto, donde uno supone haber hallado la salida, pero se topa al final con una trampa o con el final de un camino. Espero que pronto encontremos la salida a ese tortuoso sin fin de desdichas. Pero por lo pronto le digo a esa chica (la del cuento, no la que estoy buscando) : Alza tu copa y brindemos por el olvido…
Advertencia: El siguiente relato trata temas que bien podrían resultar bastante polémicos y podrían herir suceptibilidades...
Es un día de martes, así es señor lector leyó bien, cuando la gente quiere decir que un día es malo y para evitar malas palabras recurre a "Es un día de miércoles", así que me tomé la libertad de ironizar un poco esa frase, creando una muy parecida, solo que con el significado contrario: hoy es un buen día. Hay un brillo solar, uno tan brillante que parecía veraniego. La gente caminaba con sus helados D'onofrio por las calles y yo estaba algo fastidiado al principio por tal exceso de luz (mis ojos son más susceptibles a los rayos UV que los ojos comunes), sin embargo algo en ese ambiente cálido, con cierta fragancia bohemia que le brindaban la caída de las hojas otoñales cambiaron algo en mí. No sé que fue, pero una suerte de éxtasis (el estupefaciente no señores, de esas cosas no consumo ni pienso hacerlo) galopante cabalgó a través de mis nervios y venas, produciéndome una sensación de felicidad curiosa, digo curiosa ya que no había, para muchos gran razón por la cual sonreír, pero justamente es el hecho de sonreír por lo más simple es que te dan más ganas de sonreír (Disculpen la redundancia, pero así es cómo pensé en ese momento).Llegué a la universidad muy animado, a pesar de que me tocaba un curso muy aburrido y que se me está haciendo insoportable debido al profesor: métodos cuantitativos. O sí, estadísticas, gráficos y todas esas cosas que a la gente (a menos que seas ingeniero o algo por el estilo) le gustan ver, pero no realizar. Me sentía bien, con mi polo manga larga color blanco, sin ningún logotipo por cierto, y mi casaca verde colgando de mi brazo derecho. O sí, era un polo simplísimo y caminar con él por los pasadizos era simplemente genial, debido a que todo el mundo se volteaba a verlo, pensando quizá: "que simplón" o algo por el estilo, pero no le daba importancia a esas nimiedades, estaba alegre y dichoso y no tenía idea porqué ¿Tal vez por los múltiples resultados de las aplicaciones de Facebook (cartas del tarot, trébol de la surte, galletas de la suerte, mariquita de la suerte, etc.) predecían un gigantesco cambio en el tema amoroso? ¿Sería acaso debido a que comenzaba a olvidarme de aquella chica en la cual basé mi cuento? (si no sabe a que me refiero, favor de ver en anteriores post) Sabe Dios cuál sería la respuesta...Subí cinco pisos, ubiqué mis codos sobre una suerte de pequeño muro y observé la perspectiva: todo era luminoso. Pero algo llamó mi atención: tres ninfas risueñas yacían en el gras, o sí, muy atractivas. No sabe cuánto disfruté verlas sonreír mientras hablaban sabe de qué o cual tema. Muy agradable la vista...Después de un mini control de lectura, varios archivos SPSCS (Creo que así se llama el bendito programa que usamos, disculpe si lo he escrito mal), etc. Salí de la clase acompañado con mi amigo "el señor K" (que a pedido suyo no pondré su nombre) y caminamos hasta el V, donde comenzamos a hablar sobre mujeres, nuestros gustos y lo que buscamos en la vida. Sorprendentemente él me dijo que en una ocasión puso en su nick que prefería el fútbol a las mujeres, ya que debido a su cariño casi sobrehumano hacia ese deporte que en nuestro país está bien cagado tuvo un conflicto con su ex enamorada. Obviamente (lo lamento "señor K", sabes que soy muy honesto y que a veces me paso de boca) le dije que estaba loco para preferir la porquería de fútbol nacional a una mujer. Comenzó una discusión bastante larga y algo complicada, dónde cada quien defendió con furor su posición...
La cuestión es que cada quien quería encontrar ciertas características en una chica, en su caso él básicamente pedía que ella comprendiese su pasión y que, eventualmente a ella también le agrade el deporte. Yo, después de un café caliente y varios minutos de reflexión, creí entender que lo que busco es:1) Una chica que comprenda que no estoy hecho de piedra, puede que parezca un chico malo (varios me han confundido con algún fumón o algo por el estilo, lo cual no es NADA agradable), pero soy bastante sensible.2) Una chica medio alocada. Debido a que yo también estoy medio chiflado (y considero que todos lo están) me encantaría formar un "amor loco" y muy alegre.3) Una chica que comparta mis gustos (no todos obviamente), no me gustaría una réplica ni un opuesto.4) Una chica que comprenda, así sea en un nivel básico, mi personalidad y mi manera de ser. Creo que estamos, yo y mi amigo, atrapados en una suerte de laberinto, donde uno supone haber hallado la salida, pero se topa al final con una trampa o con el final de un camino. Espero que pronto encontremos la salida a ese tortuoso sin fin de desdichas. Pero por lo pronto le digo a esa chica (la del cuento, no la que estoy buscando) : Alza tu copa y brindemos por el olvido…
lunes, 7 de septiembre de 2009
Para el olvido...
Pensando...
Advertencia: El siguiente relato contiene un lenguaje que puede ser considerado vulgar.
Hoy es lunes, es la segunda semana de setiembre. Supuestamente hoy se vencía el plazo para la entrega de los trabajo para un concurso universitario llamado "Vicio Absurdo", pero una vez más, favoreciendo la mala impuntualidad, vagancia e irresponsabilidad de varios peruanos; y, sin tomar en cuenta los esfuerzos de la gente sufrida que hace de todo para cumplir con el plazo (se queda hasta tarde, no lee las lecturas de sus cursos, no come, no duerme, etc.) se postergó la fecha de entrega ¿Que cambios esperan que hagamos en esta putrefacta realidad si ni siquiera se fijan en estos pequeño detalles? Considero un insulto, uno de lo peores, a la gente responsable y puntual, cómo yo, que se favorezca al "mañana lo hago", "otro día mejor", "se me olvidó", entre otros peruanismos que deberían ser erradicados de raíz.Estoy muy rabioso señor lector, posiblemente ya lo habrá notado...pero dejando de lado a este doble discurso, hablemos de mis trabajos...En el género de cuento iba a presentar una historia basada en hechos reales, bastante simple, irónica y hasta penosa, pero que no gustó mucho cuando la puse a prueba en un taller de narrativa. Comprendo que historias de desamores hay millones, pero pudieron habérmelo dicho mejor. Lo mejoré entonces, tanto que hasta cambié el nombre: originalmente se llamaba "Trece" y le puse "Esa maldita suerte" al final. En el género de poesía mejoré hasta cuatro veces mi poemario, en este caso le pedí consejos a mi viejo profesor de literatura: Guich. Quien pudo decirme mis fallas y faltas de manera más "suavizada" y le agradezco el gesto, ya que es la primera vez que presento un poemario. Antes he presentado poemas en un concurso de mi colegio Recoleta, sin resultados favorables...Ambos en cierta manera están ligados a un tema común: las mujeres. Son unos seres misteriosos según mi punto de vista. Hay algunos amigos, bien machistas, que dicen que todas son unas putas locas cojudas (Discúlpenlos señoritas lectoras, muy en el fondo las quieren de verdad). Otros dicen que son muy frías... sabe Dios hay tantas ideas que giran alrededor de estos fascinantes seres...La cuestión es que hoy, después de meses, me volví a fijar en una muchacha, en la cual base el cuento "Trece" y me di pensé, sorprendiéndome: "No era la gran cosa". Este pensamiento resultó de una gran reflexión en base a comentarios de amigos míos, quienes la llamaron bajo un apodo que prefiero no mencionar…
Me reí de mi mismo, en ese momento supe que aquellos trabajos, columnas que esperaba fuesen sólidas, comenzaron con el pie derecho en su misión de llevar al olvido todas aquellas estupideces que hace, dice o escribe uno cuando le gusta alguien.O si señor, sonreí, comprendiendo que quizá no falte mucho para encontrar a aquella que no solo me hará dichoso, sino que será feliz conmigo. Espero no tener que esperar mucho para que por fin llegue la primavera a mi dañado corazón...
Advertencia: El siguiente relato contiene un lenguaje que puede ser considerado vulgar.
Hoy es lunes, es la segunda semana de setiembre. Supuestamente hoy se vencía el plazo para la entrega de los trabajo para un concurso universitario llamado "Vicio Absurdo", pero una vez más, favoreciendo la mala impuntualidad, vagancia e irresponsabilidad de varios peruanos; y, sin tomar en cuenta los esfuerzos de la gente sufrida que hace de todo para cumplir con el plazo (se queda hasta tarde, no lee las lecturas de sus cursos, no come, no duerme, etc.) se postergó la fecha de entrega ¿Que cambios esperan que hagamos en esta putrefacta realidad si ni siquiera se fijan en estos pequeño detalles? Considero un insulto, uno de lo peores, a la gente responsable y puntual, cómo yo, que se favorezca al "mañana lo hago", "otro día mejor", "se me olvidó", entre otros peruanismos que deberían ser erradicados de raíz.Estoy muy rabioso señor lector, posiblemente ya lo habrá notado...pero dejando de lado a este doble discurso, hablemos de mis trabajos...En el género de cuento iba a presentar una historia basada en hechos reales, bastante simple, irónica y hasta penosa, pero que no gustó mucho cuando la puse a prueba en un taller de narrativa. Comprendo que historias de desamores hay millones, pero pudieron habérmelo dicho mejor. Lo mejoré entonces, tanto que hasta cambié el nombre: originalmente se llamaba "Trece" y le puse "Esa maldita suerte" al final. En el género de poesía mejoré hasta cuatro veces mi poemario, en este caso le pedí consejos a mi viejo profesor de literatura: Guich. Quien pudo decirme mis fallas y faltas de manera más "suavizada" y le agradezco el gesto, ya que es la primera vez que presento un poemario. Antes he presentado poemas en un concurso de mi colegio Recoleta, sin resultados favorables...Ambos en cierta manera están ligados a un tema común: las mujeres. Son unos seres misteriosos según mi punto de vista. Hay algunos amigos, bien machistas, que dicen que todas son unas putas locas cojudas (Discúlpenlos señoritas lectoras, muy en el fondo las quieren de verdad). Otros dicen que son muy frías... sabe Dios hay tantas ideas que giran alrededor de estos fascinantes seres...La cuestión es que hoy, después de meses, me volví a fijar en una muchacha, en la cual base el cuento "Trece" y me di pensé, sorprendiéndome: "No era la gran cosa". Este pensamiento resultó de una gran reflexión en base a comentarios de amigos míos, quienes la llamaron bajo un apodo que prefiero no mencionar…
Me reí de mi mismo, en ese momento supe que aquellos trabajos, columnas que esperaba fuesen sólidas, comenzaron con el pie derecho en su misión de llevar al olvido todas aquellas estupideces que hace, dice o escribe uno cuando le gusta alguien.O si señor, sonreí, comprendiendo que quizá no falte mucho para encontrar a aquella que no solo me hará dichoso, sino que será feliz conmigo. Espero no tener que esperar mucho para que por fin llegue la primavera a mi dañado corazón...
domingo, 6 de septiembre de 2009
El país de las maravillas
Sabe señor lector me encontraba conversando con mi buen amigo Andrés y se me ocurrió una idea...
Advertencia: El siguiente relato posee un lenguaje que puede ser considerado vulgar.
¿Alguna vez ha leído el cuento de "Alicia y el país de las maravillas? Yo no, me limito a la versión animada de Disney ¿Que huevada no es así? Pero aún así creo que es un lugar agradable y tranquilo... ¿Cómo llego a ese lugar? Cruzando una puerta. Me cuentan por ahí que es muy estrecha, pero que uno llega a acostumbrarse con el tiempo...
La cuestión es que necesito un poco de irrealidad por estos tiempos...por alguna razón mi estado de ánimo no está ni bien ni mal, simplemente "regular" o "neutral", al principio era una sensación extraña, que se tornó grata, ya que parecía que no habían preocupaciones ni molestias, aparentemente el sentimiento ideal...pero no, ese estado se convirtió en una molestia porque confundió mis ideas y mis sentimientos en una suerte de torbellino...
No sé si a usted le haya sucedido lo mismo señor lector... como iba diciendo mi mente se ha visto absorbida, más de lo usual, en pensamientos profundos, en música de distintas clases y ritmos, en hipótesis ridículas y graciosas, etc. ¿El país de las maravillas eh? ¿Cuál sería mi país de las maravillas? Creo que esa respuesta se la di antes en otro post, pero no estoy seguro discúlpeme si le vengo a repetir el mismo rollo...soy una persona...que no sé si se puede considerar simple, pero que ansía muchas cosas, se podría decir que en ciertos sentidos soy muy obstinado... mi lugar ideal sería junto a mi complemento, mis familia y mis amigos. Así es, algo que suena a cliché, pero por muy reutilizado que sea este ideal pocos logran ser felices con esos objetivos...Yo quiero ser feliz, quiero hacer a otros felices y si se puede, que todos en este puto mundo tengan una sonrisa en la cara más a menudo…
Me fijo en lo que he escrito y me doy cuenta de que este no va a ser el típico post largo...lamento que no sea así señor lector, simplemente quería compartir mi idea del país de las maravillas con usted, esperando que usted desee también un mundo feliz...
Advertencia: El siguiente relato posee un lenguaje que puede ser considerado vulgar.
¿Alguna vez ha leído el cuento de "Alicia y el país de las maravillas? Yo no, me limito a la versión animada de Disney ¿Que huevada no es así? Pero aún así creo que es un lugar agradable y tranquilo... ¿Cómo llego a ese lugar? Cruzando una puerta. Me cuentan por ahí que es muy estrecha, pero que uno llega a acostumbrarse con el tiempo...
La cuestión es que necesito un poco de irrealidad por estos tiempos...por alguna razón mi estado de ánimo no está ni bien ni mal, simplemente "regular" o "neutral", al principio era una sensación extraña, que se tornó grata, ya que parecía que no habían preocupaciones ni molestias, aparentemente el sentimiento ideal...pero no, ese estado se convirtió en una molestia porque confundió mis ideas y mis sentimientos en una suerte de torbellino...
No sé si a usted le haya sucedido lo mismo señor lector... como iba diciendo mi mente se ha visto absorbida, más de lo usual, en pensamientos profundos, en música de distintas clases y ritmos, en hipótesis ridículas y graciosas, etc. ¿El país de las maravillas eh? ¿Cuál sería mi país de las maravillas? Creo que esa respuesta se la di antes en otro post, pero no estoy seguro discúlpeme si le vengo a repetir el mismo rollo...soy una persona...que no sé si se puede considerar simple, pero que ansía muchas cosas, se podría decir que en ciertos sentidos soy muy obstinado... mi lugar ideal sería junto a mi complemento, mis familia y mis amigos. Así es, algo que suena a cliché, pero por muy reutilizado que sea este ideal pocos logran ser felices con esos objetivos...Yo quiero ser feliz, quiero hacer a otros felices y si se puede, que todos en este puto mundo tengan una sonrisa en la cara más a menudo…
Me fijo en lo que he escrito y me doy cuenta de que este no va a ser el típico post largo...lamento que no sea así señor lector, simplemente quería compartir mi idea del país de las maravillas con usted, esperando que usted desee también un mundo feliz...
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