jueves, 23 de julio de 2009

Un sábado gótico y un domingo parrillero

Han pasado varios días desde los eventos contados, juraba por esos días que definitivamente postearía algo en mi blog. No lo hice por flojera tal vez.En todo caso. He unido dos días en uno, es por eso que el título es más largo de lo normal...

Advertencia: El siguiente relato contiene un lenguaje que muchos pueden considerar ofensivo.

Era sábado 18 de julio, mi padre y yo estábamos en camino a la U.N.I, todo parecía ir bien: estábamos bien en la hora, no había mucho tráfico y lo mejor de todo, no habían policías de tránsito. A casi nada de la susodicha universidad el destino nos juega una treta para "compensar" todo ese tiempo ganado: habían roto la pista. PUTO CASTAÑEDA-reniego en mi interior-carajo, justo aquí, faltando tan poco para la entrada. ¡Puta madre! Era una procesión de autos, acompañada con una sinfonía estruendosa de bocinas, insultos y peleas entre conductores de combi. Madre como odio el sistema de transportes de este país...-continúo renegando, pero eso no haría que avanzaran más rápido. Prendo la radio, hay clásicos cubanos. Mi papá me dicen que esas canciones tuvieron su auge en su época y que eran bien bailables. Me parece un dato curioso, decido continuar oyendo.Pasan los minutos y ya no se qué es más larga: la canción o la cola. No recuerdo exactamente cuanto tiempo habremos estado atrapados en ese tormento, pero al fin logramos escurrirnos entre los carros y entrar en la cochera de la U.N.I. Nos estacionamos y corrimos, eran casi las 22:00h. Según la entrada esa era la hora del concierto. Llegamos al Teatro de la U.N.I y nos topamos con una masa de gente, en teoría era la cola para entrar, preguntamos a uno de los de seguridad y nos dijo que eran 5 filas, cada una según la sección donde te ibas a ubicar. Teníamos que hallar la quinta cola perteneciente a "Elodia", no fue tarea fácil, las filas estaban entremezcladas, pero al final nos topamos con Elodia. Solo había que esperar...otra vez...Comenzaban a dejar pasar a la gente, de diez en diez, solo de una fila. ¿No podía sacar gente de todas las filas? No, los tipejos eran unos incompetentes, se demoraron como dos filas para darse cuenta de su tremenda estupidez, pero eso no evitó que el sistema elegir gente de distintas filas también fracasara. Cogían 20 de una, 5 de otra y diez de la nuestra...Dios mío ¿Qué he hecho para merecer esto? Fue una tortura de más de 20 minutos, pero al final logramos entrar.Un tanto más tarde de la hora, como dicta la mala costumbre peruana, comenzó el concierto. Describir el concierto en palabras es muy complicado, pero aún así lo intentaré...Fue genial, un espectáculo de luces, humo, y excelente música compensaron el mediano espacio, el que la gente se pusiera de pie (obstruyendo obviamente mi campo visual) y de algunos cojudos fumaran en ese lugar cerrado. Hasta eso de la una y pico de la mañana duró el espectáculo. Salí muy satisfecho, tanto que me compré un polo de Lacrimosa y quise también un CD, pero mi papá me dijo que al comprar la entrada también había comprado el CD y que solo tenía que reclamarlo y que lo haría el lunes. Me pareció genial. Llegamos a mi casa a eso de las dos. No sabía cómo, pero mañana tenía que levantarme, ya que me habían invitado a una parrillada en la casa de un amigo.

Ya era domingo, no sabía cómo pero de alguna manera mi cuerpo se había levantado solo, sin la necesidad de ninguna alarma, a eso de las 8 y pico de la mañana. Me parecía extrañísimo, pero aún así bajé a tomar desayuno. Un paquete de Soda Field con mantequilla y una taza de café caliente fueron suficientes para mantenerme estable. Entré a la computadora, entre a Facebook y me puse a jugar un par de juegos, no me acuerdo exactamente cuales, pero estuve ahí un buen rato. Me bañé y me cambié. Y me dirigí a la casa de Alonso Gallo. Iba en camino, no había mucho tráfico, vimos (mi familia y yo) un parque simpático que tenía varios juegos. Al rato nos topamos con un enrejado, no parecía haber ningún vigilante a la viste así que llamé a Alonso. Me contestó al rato, estaba en el Wong comprando las cosas para la parrillada. Me dejaron ahí y me puse a ayudar en lo que pude. Después de un par de bromas y una que otra vuelta a través de las diversas estanterías, nos ubicamos en una caja, detrás de un par de personas. Pagamos, salimos y guardamos las bolsas en un taxi, el cual nos llevó de vuelta a la casa de Alonso.Entramos y fuimos recibimos por una perra negra y larga cuyo nombre, el cual me enteraría más tarde, era Luna. Le decían la "gorda", en ese momento me preguntaba la razón de tan extraño sobrenombre a un perro, que a mi parecer era flaco.Comenzamos a poner los anticuchos en los palitos anticucheros, Luis Miguel, otro amigo, se hirió uno de los dedos en el procedimiento. Alonso buscó Iodo y limpió la herida, de ahí buscó una "curita" y se la dio a Luis Miguel. Continuamos con la chamba, al tiempo que cocían las papas, acabamos después de un rato y comenzamos a colocar palitos anticucheros a los hot dogs.Llegó Marlene Dapozzo, otra amiga, cuyo oficio era "embetunar" al pollo con una salsa que compramos en Wong. Comenzó a llegar más gente, comenzamos a dejar todo ordenado, parecía que solo faltaba prender la parrilla. El problemón era que nadie sabía cómo. Varios intentos: Jonatan, con el encendedor y haciendo viento; yo con la cera para piso, intentando hacer que se encendiesen los carbones gruesos; Marlene moviendo los carbones, con una suerte de "trinche" metálico. Nada, parecía no querer mantenerse prendida la bandida. Entonces llegó Walter, enamorado de Alexandra Mori y logró estabilizar la indomable flama. Por fin comenzamos a cocinar. Los primeros "experimentos" salieron algo crudos. Un primer regalo para Luna... Continuamos así. Cocinando, comiendo, riendo, tomando fotos, escuchando música, viendo cómo Luna seguía a todos los que tenían un plato de comida (parecía tener hambre), etc.Un plato roto amenazó con aguar el buen momento, afortunadamente no pasó a mayores. Luna se ganó con toda la comida que se caía en el piso, solo Dios sabe cuanta carne se comió ese día. Comenzó a garuar al rato- mala suerte-pensé. Pero por alguna extraña razón el fuego en vez de apaciguarse, se puso más violento que nunca. ¿Qué había pasado? Lluvia ácida concluyeron, me pareció una posibilidad válida.Debido a la ligera llovizna decidimos movernos al interior. Comenzaron a bailar, me animaron a entrar a la pista de baile, con mis dos pies derechos...bueno...hice lo que pude. Después de sabe Dios cuantas canciones, comenzaron los juegos, el pobre Jonatan parecía blanco fijo para los castigos...pero terminó siendo Astrid la más castigada en los juegos. Comenzó a irse gente, hasta que al final el grupo se redujo a: Alonso, Luis Miguel, Jonathan, Karin y Yo. Comenzamos a cantar hasta que nuestras gargantas terminaron secas y hasta que se nos olvidaron todas las letras de las canciones. Comenzamos a discutir temas religiosos y otras cosas.Terminó la velada, cada quien se retiró a su casa. Me preguntaba, mientras estaba en camino a mi casa, cuánto tiempo pasaría para que nos volviésemos a reunir...

1 comentario:

  1. Marcel! Que buen DOMINGO verdad? Parrillada, bailetón, karaoke!xD jajaja aunque no estuve en la última...y en la primera no aporté mucho porque me moría de hambre!xD

    Pues bien, ¿cuánto tiempo pasará para volvernos a reunir? Buena pregunta... pero no olvides que en el campeonato nos veremos todos! Los chicos en la cancha, las chicas en la tribuna. Así que solo faltaría que Alonso ponga de nuevo su casa!xD

    Cuídate!!! Te mando mi horario mañana!!!

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