Es Jueves según el reloj de mi computadora, no puedo creer que he vuelto a la universidad...
Advertencia: El siguiente relato tiene un vocabulario que puede resultar ofensivo.
Es domingo 9 de agosto, se que al siguiente día volveré a la universidad, solo que esta vez hay algo nuevo en esa rutina: estoy a mitad de mi carrera. No puedo evitar ponerme muy nervioso con esa idea. Entro al MSN, me encuentro con Andrés, comenzamos a discutir sobre el tema. Me repite lo muy "esclavo" que soy y cómo soy uno de los pocos que estudia mucho para sacarse 11. Parece no acordarse que el ciclo pasado mi peor promedio fue con el peor profesor, Luna Victoria de Teoría del Conocimiento, un 12. Si, se lo que piensa señor lector, es una nota aprobatoria, pero no resultaba nada agradable saber que por ese curso mi promedio del ciclo se vería mortificado. ¿Pero qué se le va a hacer? La filosofía y yo no nos llevamos muy bien qué digamos...El punto es que de la nada comienzo a revidar las listas de inscritos en las secciones y me encuentro con una sorpresa nada agradable: me iba a topar con una muchacha con la cual he tenido...más de una situación complicada, las cuales pensé que había solucionado, pero a pesar de ello, de un momento a otro dejo de dirigirme la palabra o si quiera se molestó en verme. Si lo se es feo ser ignorado y más por una chica (en mi caso obviamente, no sé cuál sea el suyo señor lector). Maldije y lo hice mucho y demasiadas veces lo burlón que puede ser el destino conmigo a veces. ¡OH cómo le encanta burlarse de mí! Pero había una buena noticia: me reencontraría con los amigos que recién vengo conociendo desde el ciclo pasado y además con una buena amiga del colegio (la cual no menciono su nombre porque no sé si le guste que la citen en blogs...). Seguimos hablando de otros temas, sin imaginar lo qué pasaría días después...Llegó el lunes y para mi pésima dicha, justamente ese día compartiría una sección con aquella muchacha, si esa misma señor lector, con la cual tengo una relación ambigua (ya que ni somos amigos ni enemigos ¿es extrañísimo no lo piensa así señor lector?) ¿Qué se yo sobre la dicha? - me encontré cuestionándome, cuando en ese momento pasé por el cartel publicitario del Vicio Absurdo (concurso de cuentos, poemas, etc.) y me acordé que aún no había acabado mis cuentos. Averiguaría, para mi desgracia que los días en los cuales se lleva a cabo el taller de narrativa son lunes y miércoles, hasta las diez de la noche ¿Por qué digo esto? pues debido a que los días martes y jueves tengo clases a las 8am y para llegar a tiempo a ellas debo levantarme a las 6:30 a.m. - ¿Qué feo verdad señor lector? - Aún ahora me cuestiono si es que tendría las suficientes fuerzas para poder levantarme tan temprano habiendo dormido tan poco...Pasaron los días, conocía profesores, me daba cuenta que aún estaba "dormido" y que me iba a costar muchísimo trabajo "ponerme pilas". Llamó un buen día Andrés C. me reclamaba, otra vez, que había dejado apagado mi celular. Le dije que lo estaba cargando, el no me creyó. Me intento convencer de que ver animes era estúpido, yo dije que no podía convencerme. Él se limitó a llamarme imbécil y a colgar. Andrés tiene la pésima costumbre de ponerse aniñado en ciertas ocasiones, ciertamente ese acto era de muy mal gusto y no tenía modales. Me sentí muy ofendido y fastidiado, sabía sin embargo que él llamaría de nuevo otro día.Y así pasó sabe Dios cuantas horas, creo que al día siguiente, efectivamente me llamó. Otra vez con su ánimo de siempre, cómo si los insultos desapareciesen por arte de magia - Oh sí señor lector, el chico es un ilusionista, de los mejores se lo aseguro - Me invitaba a huevear. En la primera semana, una de las más importantes ¿A quién se le ocurriría eso? Pues a él. Esa propuesta no era nada nueva, le dije que me dirigía a mi casa, ya que tenía un "hueco" de 4 horas. Me llamó maricón en esta ocasión, pero a eso también estoy acostumbrado. Le dije que la conversación anterior el había sido muy descortés e infantil conmigo, pero él siguió llamándome maricón, parecía no querer escucharme, pero a ese tipo de reacciones... usted creo yo ya conoce la respuesta...Le dije: "Seré todo lo que usted quiera, pero por lo menos tengo clase y buenos modales" -No te escucho-respondió (me pregunto en verdad si no habrá escuchado o sería acaso una de sus respuestas infantiles) - "La vez pasada usted fue el que me colgó. Así que lamento informarle que en esta ocasión yo seré el que le cuelgue a usted, adiós" - No te... - Pero yo ya había colgado, casi seguro de que él ya no se molestaría a llamarme otra vez, de "hablarme" por el MSN, saludarme o siquiera mirarme.¿Había perdido a un buen amigo? -comencé a cuestionarme. A pesar de su naturaleza demasiado compleja Andrés era una persona con la cual se podía contar cuando tenías problemas. Oh sí, un amigo...pero ¿un buen amigo? ¿Qué es un buen amigo? Comencé a cuestionarme una y otra vez, cada vez más confuso y deprimido... Hoy lo vi, según él debes saludar a alguien que esté frente a ti aún cuando no te caiga bien - ¿Buena idea no es así? - pero él siguió de largo, una vez más contradiciéndose, una vez más siendo tal como es...No se si nos volvamos a vernos siquiera, ya que nos encontramos de pura casualidad debido a que tenemos horarios muy distintos. Pero espero que Andrés sepa que no seré yo el que haga el papel de "culpable", no, no esta vez señor. Esta vez usted. tiene que admitir que se pasó de la raya. Claro en el caso que quiera preservar nuestra amistad, de caso contrario, agradezco a Dios todo el tiempo que duró nuestra amistad y le pido humildemente que si es posible le envié alguien que lo comprenda tanto como yo y que tenga más del doble de paciencia...
jueves, 13 de agosto de 2009
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